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Sam Altman apologizes for not flagging authorities to mass shooter’s ChatGPT account

OpenAI CEO Sam Altman has apologized to members of a Canadian community where a mass shooting took place earlier this year for not flagging the ChatGPT account of the shooter to law enforcement.

“The pain your community has endured is unimaginable,” Altman wrote in a letter shared Friday on social media by the British Columbia Premier David Eby. “I have been thinking of you often over the past few months.”

Eight people were killed in the Feb. 10 massacre in the small community of Tumbler Ridge in northeast British Columbia. Six people were fatally shot when 18-year-old Jesse Van Rootselaar opened fire at Tumbler Ridge Secondary School, authorities said, and the shooter’s mother and 11-year-old brother were killed at a nearby residence. Van Rootselaar died of a self-inflicted gunshot wound, officials said. 

Altman wrote in the letter, dated Thursday, that Van Rootselaar’s ChatGPT account had been banned in June 2025 — about eight months prior to the shooting. 

“I am deeply sorry that we did not alert law enforcement to the account that was banned in June,” Altman said. 

In February, OpenAI told CBS News that Van Rootselaar’s account had been flagged last year by automated abuse detection tools and human investigators that identify potential misuses of ChatGPT for violent activities. OpenAI said the account was then banned for violating its usage policies. 

OpenAI said that the company had weighed whether to flag the account to law enforcement, but had determined at the time that it did not pose an imminent and credible risk of serious physical harm to others, failing to meet the threshold for referral. 

“Our thoughts are with everyone affected by the Tumbler Ridge tragedy,” OpenAI said in a statement to CBS News in February following the shooting. “We proactively reached out to the Royal Canadian Mounted Police with information on the individual and their use of ChatGPT, and we’ll continue to support their investigation.” 

OpenAI says that ChatGPT is trained to discourage real-world harm, and is instructed to refuse to help when it detects an illicit intent. Users that indicate plans to harm others are flagged to human reviewers who determine whether a case poses an imminent threat of physical harm and should be referred to law enforcement, according to the company. 

Altman wrote in his letter that OpenAI will remain focused on preventative efforts “to help ensure something like this never happens again.”

“I want to express my deepest condolences to the entire community,” Altman said. “No one should ever have to endure a tragedy like this.” 

Earlier this week, Florida Attorney General James Uthmeier announced a criminal investigation into OpenAI after reviewing messages between ChatGPT and a Florida State University student accused in an April 2025 campus shooting that killed two people and wounded several others.

Uthmeier said his team determined that ChatGPT offered “significant advice” to the alleged shooter. His office is issuing subpoenas to OpenAI requesting records of the company’s protocols for reporting possible crimes to law enforcement, and its handling of user threats. 

Regarding the Florida shooting, an OpenAI spokesperson said in a statement to CBS News Tuesday that “after learning of the incident,” it “identified a ChatGPT account believed to be associated with the suspect and proactively shared this information with law enforcement.”

La IA crea 16 virus desde cero, lo que combatiría la resistencia a antibióticos, pero alerta sobre su posible uso indebido

Científicos utilizaron un programa de inteligencia artificial para crear genomas virales diferentes de los de cualquier virus conocido en la naturaleza y capaces de atacar huéspedes específicos, según un nuevo estudio. El avance resulta prometedor para la medicina, pero también suscita preocupación por su posible uso indebido.El estudio, publicado el jueves en la revista Science, señala que las secuencias genéticas procedentes de millones de fuentes “de todos los dominios de la vida” sirvieron como corpus de entrenamiento para Evo, una herramienta de IA. El proceso es similar al entrenamiento de ChatGPT y otros modelos de lenguaje con grandes cantidades de textos existentes.Los científicos de Stanford University y el Arc Institute utilizaron después la IA para generar miles de combinaciones genómicas dentro de un marco específico: debían ser compatibles con células de la bacteria E. coli. De los miles de genomas generados por la IA, los investigadores sintetizaron y probaron unos 300 en el laboratorio y determinaron que 16 correspondían a virus viables.Los nuevos virus son bacteriófagos, es decir, virus que infectan bacterias, pero no a los seres humanos.De acuerdo con la investigación, el corpus genético ayudó a la IA a “aprender las restricciones evolutivas” de los genomas naturales. Sin embargo, los científicos descubrieron que uno de los nuevos virus contenía un elemento “evolutivamente distante”. Esto indica que la IA produjo cambios cuya viabilidad podría haber tardado millones de años en manifestarse mediante la evolución natural.Las pruebas mostraron que una combinación de los nuevos virus podía vencer la resistencia a los antibióticos en algunas cepas de E. coli, algo que no consiguió una “combinación comparable de fagos obtenidos de fuentes naturales”.Esto “abre una vía para generar terapias adaptables y robustas con fagos contra patógenos que evolucionan rápidamente”, escribieron los autores.Se trata de un hito científico importante, en momentos en que los investigadores buscan combatir la creciente resistencia a los medicamentos en microorganismos como E. coli.“El avance logrado es significativo”, dijo Jordi García Ojalvo, profesor de biología de sistemas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en declaraciones al Science Media Centre.No obstante, el avance también suscita reservas.“Aunque esto resulta prometedor para las aplicaciones en las ciencias de la vida, también plantea interrogantes urgentes sobre seguridad y protección biológicas”, escribieron especialistas del Johns Hopkins Center for Health Security en un artículo complementario publicado en Science.“Ya existe la capacidad de crear genomas virales mediante IA generativa; lo que no existe es la gobernanza necesaria para utilizarla de manera segura”, escribieron.Los investigadores abordaron directamente las consideraciones de seguridad y protección biológicas en su trabajo. Los especialistas de Johns Hopkins señalaron que lo hicieron “de manera más deliberada que la mayoría de los desarrolladores de potentes modelos biológicos de IA”.La nueva investigación se centró en la bacteria E. coli y en un tipo de virus que no puede infectar a los seres humanos. No está claro hasta qué punto el método podría aplicarse a otros virus.Los autores del artículo complementario señalaron un campo particularmente peligroso que, a su juicio, no debe explorarse: los patógenos capaces de infectar células u organismos eucariotas. Estos pueden causar diversas enfermedades en los seres humanos, entre ellas la malaria y ciertas infecciones por levaduras.“Esos genomas podrían codificar nuevos patógenos capaces de infectar a seres humanos, animales o plantas de formas que las medidas existentes quizá no puedan contener”, escribieron.García Ojalvo dijo que el riesgo de bioseguridad que plantea la nueva investigación es menor que el de otras herramientas de IA. Esto se debe principalmente a que cada genoma debe probarse por separado después de su diseño y a que la tasa de éxito es baja: solo 16 virus resultaron viables entre los cientos de miles generados.“Es difícil imaginar que estos modelos generen automáticamente genomas viables de manera inmediata”, dijo.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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