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Lejos en ideología, pero cerca en el estilo: Petro y Trump, dos presidentes con muchos parecidos

“Hace lo que piensa, como yo”, dijo Gustavo Petro sobre Donald Trump tras una llamada que ambos presidentes tuvieron en enero. Y esa frase bien puede describir la personalidad, grandilocuencia y forma de gobierno de los dos dirigentes, que, aunque están en extremos ideológicos opuestos, ejercen el poder con similitudes profundas.

Ese parecido se manifiesta cada vez más en el Petro al que le quedan pocos meses de mandato: convoca a movilizaciones que favorecen a su candidato a la presidencia, critica al Congreso por la no aprobación de sus reformas y apela a cambiar la Constitución para conseguir los cambios que él considera son necesarios para Colombia.

Después de todo, aunque difieren en ideología y estrategias —especialmente frente al narcotráfico y Venezuela— ambos mandatarios comparten un lenguaje de liderazgo ampuloso y se presentan como figuras llamadas a corregir un sistema fallido. Los dos están en campaña permanente con un mismo tono: buscan mover sus bases constantemente con discursos de confrontación.

También coinciden en el uso intensivo del poder Ejecutivo por medio medidas excepcionales: estados de emergencia, decretos y acciones unilaterales muestran una tendencia a expandir la autoridad presidencial frente a las ramas Legislativa y Judicial.

Estas son algunas de las similitudes más llamativas de Trump y Petro:

Las redes sociales son la principal herramienta de gobierno de Petro y Trump. Comunican decisiones, ataques y posiciones políticas directamente a sus seguidores y se ahorran así la intermediación institucional con la consecuencia lógica de que el debate público se vuelve más caldeado.

Esa comunicación directa suele venir acompañada de enfrentamientos con la prensa tradicional. Ambos líderes desacreditan a los medios críticos y han favorecido en tuits y posts algunos espacios informativos alternativos (del nicho de sus seguidores). El hilo conductor de esa forma de comunicación es la desinformación —con frecuencia dan declaraciones que suelen ser corregidas y desmentidas por fact checkers— y la desconfianza a todo lo que no sea ellos mismos.

Un ejemplo puntual: ambos hablan de fraude electoral sin pruebas. Petro lo ha hecho durante la campaña en curso y Trump mantiene la mentira de que él ganó las elecciones de 2020.

Los dos presidentes recurren a discursos que estigmatizan adversarios políticos y alimentan la polarización. Una y otra vez ejercen la política con base más en la confrontación que en el consenso. “Si no está conmigo, es mi enemigo” sería el mantra de ambos.

En Colombia y Estados Unidos, los dos presidentes han protagonizado choques abiertos con sus bancos centrales, pese a que ambos son autónomos. Petro critica al Banco de la República por frenar el crecimiento con tasas altas, mientras Trump presionó a la Reserva Federal para reducirlas, cuestionando la autonomía monetaria.

Estas disputas reflejan la tensión común de líderes que buscan resultados económicos inmediatos frente a instituciones diseñadas para actuar con independencia técnica. Se trata, nada menos, que una visión presidencial fuerte a la que le incomodan los contrapesos naturales de la democracia.

Tanto Petro como Trump se distancian de las tradiciones de la diplomacia y acuden a señalamientos personales contra otros mandatarios y mensajes incendiarios. El resultado, un espectáculo político.

El reciente choque arancelario de Petro con Daniel Noboa, por ejemplo, bien puede compararse con el que tuvo Trump con Andrés Manuel López Obrador en 2019 o con Justin Trudeau en 2025.

Petro y Trump son muy diferentes en su visión de formas de Estado y políticas públicas. Pero representan una misma época política: liderazgos personalistas que gobiernan desde la disputa constante.

El resultado es una paradoja: el presidente de Colombia se ha querido mostrar como la antítesis de Trump, pero al final de su mandato ha terminado siendo el reflejo del líder MAGA. Porque ambos hacen lo que piensan, y pocas veces ese pensamiento tiene en cuenta los límites democráticos, las instituciones o la verificación de datos. Por eso Petro, aunque nunca lo admita, es en algunos sentidos el Trump colombiano.

The-CNN-Wire
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Woman attacked by bear while hiking with friend and dogs in Alaska

A woman was attacked and injured by a bear while hiking with a friend and three dogs in southern Alaska, authorities said. The attack happened Saturday at around 5:30 p.m. local time, according to Anchorage Police, as the woman hiked along what the Alaska Department of Fish and Game called "a social trail" in an area known as Bear Valley. She encountered the bear on a precarious stretch of the trail, which the Fish and Game Department described as narrow, switch-backed and overgrown with "heavy vegetation and low visibility.""High winds and inclement weather conditions at the time of the encounter may have increased the chance that the bear was surprised by the hikers and their dogs, even if they were making noise," the agency said in a statement about the incident.Fire officials were able to locate the woman, carry her down the trail and take her to a nearby hospital for treatment, police said. Her injuries are not considered life-threatening. Although the Fish and Game Department said initial reports indicated that one of the dogs was killed in the attack, it later confirmed those were "fortunately proven untrue," as a different hiking group later found the dog uninjured.Police used drones to survey the area and pinpoint the bear's whereabouts to ensure the injured woman's rescue took place safely, which is a protocol they have begun to follow over the last year, the police department said.This attack involved a brown bear, one of several bear species that exist in Alaska, in addition to black and polar bears, according to the Fish and Game Department. Hundreds of thousands of bears roam throughout the state, with Alaska wildlife officials estimating that there may be as many as one bear per square mile in southern areas.Officials have said bear attacks on humans are relatively rare, even in Alaska, which is sometimes referred to as "bear country," but they do happen. State health officials said 68 people were hospitalized, and 10 died, from injuries suffered in bear attacks in Alaska between 2000 and 2017.Another bear attack happened earlier this month, in Kenai, which is farther south than the hiking trail where last weekend's occurred. In that incident, a local resident was mauled by a brown bear that had climbed over the fence into her front yard, with its two cubs, according to the Alaska Department of Public Safety. The resident had exited her home to take her two dogs outside when she encountered the bears and fired three or four rounds from her shotgun in hopes of scaring them away. The grown bear proceeded to attack her, state troopers said, noting that the resident sustained serious injuries. Last week, a bear was euthanized after officials said the animal killed a married couple in Saskatchewan, Canada.
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