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Fujimori o Sánchez: ¿qué dicen las últimas encuestas antes de la segunda vuelta en Perú?

La candidata conservadora Keiko Fujimori mantiene una ligera ventaja sobre el izquierdista Roberto Sánchez en la intención de voto, según divulgó la última encuesta de Ipsos, publicada este domingo por Perú 21, aunque la diferencia se mantiene en el margen de empate técnico a una semana de la segunda vuelta.

La aspirante de Fuerza Popular, que compite por cuarta vez consecutiva en un balotaje, obtuvo el 38 % de las preferencias, frente al 35 % del candidato de Juntos por el Perú, según el estudio de IPSOS realizado entre el 29 y 30 de mayo.

A fines de abril, Fujimori y Sánchez estaban empatados con 38 % cada uno, y a mediados de mayo Fujimori logró una ventaja de cuatro puntos sobre el congresista, según los sondeos de la consultora.

La veda que prohíbe la publicación de encuestas comienza este lunes, por lo que no podrá divulgarse sondeos que midan el impacto del debate televisado entre Fujimori y Sánchez, que se realizará este domingo.

La líder derechista encabezó la primera vuelta del 12 de abril con el 17,2 % de los votos, mientras que Sánchez pasó a segunda vuelta con el 12 %, y una diferencia de apenas poco más de 21.000 votos sobre el ultraderechista Rafael López Aliaga. Esos resultados fueron proclamados oficialmente el 17 de mayo, aunque Fujimori y Sánchez ya estaban recorriendo ciudades en campaña a la segunda vuelta.

La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) recibió esta semana el apoyo de López Aliaga, que no la mencionó explícitamente, pero invocó a no votar en blanco ni apoyar a “la izquierda radical”. También fue respaldada por Carlos Espá (3,35 % de votos en la primera vuelta) y de Rafael Belaúnde (0,24 %).

En tanto, Sánchez, que hace campaña con el sombrero del encarcelado expresidente Pedro Castillo, recibió el apoyo del empresario Ricardo Belmont, que alcanzó el 10 % de votos, del centroizquierdista Alfonso López Chau (7,3 %), y de Yonhy Lescano (1,3 %), entre otros candidatos con menor representación.

Por su parte, el centrista Jorge Nieto, que quedó en cuarto lugar con casi el 11 % de votos, llamó a votar nulo, como también lo hizo la exministra Marisol Pérez Tello.

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Por qué la calidad del aire puede ser peligrosa aunque el cielo se vea despejado

Se espera que los incendios forestales lleven aire insalubre a más de 120 millones de personas este fin de semana, pero el humo y sus partículas tóxicas no siempre son claramente visibles. En algunos lugares, el horizonte queda cubierto por evidentes tonos anaranjados anormales y un tenue olor a quemado. En otros, el cielo puede no mostrar ninguna señal visible de que algo anda mal en la atmósfera, pero eso no significa necesariamente que el aire sea seguro.“El hecho de que hoy el cielo se vea un poco menos marrón o anaranjado no significa necesariamente que el humo ya no esté ahí”, dijo Dan Westervelt, científico atmosférico de la Universidad de Columbia.La visibilidad del humo puede verse afectada por varios factores, entre ellos los compuestos químicos y las partículas que contiene, el tiempo que la columna de humo ha permanecido en la atmósfera, las condiciones meteorológicas y el ángulo del Sol.Aunque el ojo humano no siempre puede percibir el peligro, los monitores de calidad del aire pueden medir con precisión la cantidad de contaminantes presentes en la atmósfera. Por eso es importante seguir las recomendaciones de seguridad de las autoridades locales —como permanecer en interiores, utilizar filtros de aire y usar una mascarilla N95— incluso si el cielo parece despejado.Los científicos afirman que el humo de los incendios forestales es mucho más de lo que se puede ver a simple vista y que aquello que no se puede observar también puede causar daños.Cuando un árbol arde, el calor descompone el material vegetal y libera gases inflamables. Algunos de esos gases reaccionan con el oxígeno y se convierten en dióxido de carbono y vapor de agua. Sin embargo, si el incendio no dispone de suficiente oxígeno para quemarlos por completo, puede producir un humo más denso, cargado de incontables partículas diminutas y compuestos químicos.El característico color amarillo, anaranjado y marrón del humo de los incendios forestales proviene de un grupo de contaminantes conocido como “carbono marrón”, un término que engloba miles de compuestos, explicó Westervelt. Estos contaminantes tiñen el cielo porque absorben la luz solar en longitudes de onda más cortas —las responsables de los tonos azules y la radiación ultravioleta— y permiten que las longitudes de onda más largas, asociadas con los colores rojo, amarillo y naranja, atraviesen la atmósfera y lleguen a nuestros ojos.El carbono marrón forma parte de una categoría de contaminantes conocida como material particulado 2,5 (PM2,5), llamado así porque sus partículas miden aproximadamente 2,5 micrómetros de diámetro, unas 30 veces menos que el grosor de un cabello humano. Estas partículas finas pueden evadir las defensas naturales del organismo y penetrar profundamente en los pulmones, lo que puede provocar problemas respiratorios o cardiovasculares.Las partículas PM2,5 representan una de las amenazas más graves para la salud, de ahí las advertencias para permanecer en interiores con sistemas adecuados de filtración de aire. Además, pueden desplazarse cientos de kilómetros y permanecer suspendidas en la atmósfera durante días o incluso semanas.Los incendios forestales también liberan gases de hidrocarburos como benceno, tolueno, xilenos y etilbenceno, que “son contaminantes atmosféricos peligrosos por sí mismos”, señaló Westervelt. Sin embargo, explicó que esos gases pueden experimentar transformaciones químicas adicionales en la atmósfera y convertirse en carbono marrón y partículas PM2,5.El humo también contiene una categoría más grande de contaminantes conocida como material particulado 10 (PM10), cuyas partículas son aproximadamente siete veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano. Aunque siguen siendo microscópicas y también pueden atravesar la nariz y la garganta para afectar el sistema respiratorio y cardiovascular, estas partículas caen al suelo con mayor rapidez por efecto de la gravedad o la lluvia. Por ello, suelen permanecer suspendidas entre horas y algunos días, concentrándose y reduciendo la visibilidad cerca del lugar donde se originó el incendio.No todos los contaminantes generados por un incendio forestal se manifiestan con color. A medida que el humo se desplaza, puede perder su tonalidad sin perder sus propiedades químicas. En algunos casos, incluso puede volverse más tóxico con el paso del tiempo.Ese es el caso del carbono marrón. Los fotones de la luz solar pueden romper los enlaces químicos de estas partículas y transformar su composición mediante un proceso conocido como oxidación, explicó Westervelt. Como resultado, la columna de humo puede parecer más clara porque ya no absorbe la luz de la misma manera.Ese proceso de oxidación “puede desempeñar un papel importante en cuán marrón es el carbono marrón, por decirlo de alguna manera, pero también modifica su toxicidad”, dijo Westervelt.Ese humo aparentemente más claro también puede favorecer la formación de otros contaminantes nocivos que no tienen color ni olor. Uno de ellos es el ozono a nivel del suelo, un gas tóxico que actúa sobre los pulmones de forma similar a una quemadura solar. No se produce directamente por la quema de vegetación, pero sus concentraciones suelen aumentar durante los incendios forestales porque el humo contiene gases como óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, que reaccionan con la luz solar y el calor para formar ozono.Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), este compuesto altamente reactivo puede inflamar los pulmones, provocar la contracción de los músculos de las vías respiratorias y hacer que respirar resulte doloroso. (Cuando el ozono se encuentra en las capas altas de la atmósfera, en cambio, ayuda a protegernos de la radiación ultravioleta dañina).Otro gas invisible que puede formarse después de un incendio forestal mediante un proceso similar es el formaldehído. Este compuesto puede irritar los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones, y también puede provocar cáncer, lo que sugiere que la exposición prolongada al humo persistente de los incendios forestales podría volverse más tóxica con el tiempo.También puede ocurrir lo contrario: el cielo puede verse marrón o anaranjado sin que eso afecte el aire que respiramos. Todo depende de la ubicación de la columna de humo.Cuando el humo permanece a gran altura, puede actuar como un filtro. Si se mantiene varios cientos de metros por encima de la superficie, explicó Westervelt, es posible que no tenga un efecto inmediato importante sobre la calidad del aire.“Cuando está a varios cientos de metros de altura en la atmósfera, no se observan índices de calidad del aire tan elevados”, señaló Westervelt. “Cuanto más cerca está de nosotros, mayor será su impacto”.Todo esto explica por qué es tan importante la red de monitores de calidad del aire que mide las partículas a nivel del suelo, incluidas las PM2,5 y el ozono. La mejor forma de saber si se está respirando aire perjudicial es consultar los informes oficiales sobre la calidad del aire, elaborados a partir de estos sensores y disponibles en AirNow.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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