Skip to main content

Un corte por la dignidad: estilistas en Venezuela van a hospitales y refugios para ayudar a damnificados por los terremotos

Paulette Abdallah responde la videollamada y se toma unos minutos para hablar desde el refugio en el Distrito Metropolitano de Caracas en el que colabora ese día como voluntaria luego de los terremotos del pasado 24 de junio. Acomoda el celular para que la imagen sea la más adecuada. El encuadre la muestra a ella, con una banda que le despeja el largo cabello rizado de la frente y con una playera negra que dice en mayúsculas “RULOS”.

Los rulos —palabra que se refiere a los rizos en el cabello— llevaron a Paulette a realizar labores sociales de cuidado del cabello en refugios y hospitales tras los sismos.

Sin embargo, esta labor social nació desde hace más de seis años, cuenta Paulette a CNN, tiempo en el que abrió su salón de belleza en Caracas y ha asistido a más de ocho comunidades venezolanas para dar un mensaje de amor propio e identidad, al tiempo que enseña a mujeres, niñas, niños y hombres cómo cuidar su cabello rizado.

Paulette es la fundadora de Rulos de Venezuela, un salón de belleza y tienda que se especializa en el cabello texturizado en Venezuela desde hace seis años, que surgió en el marco de la pandemia de covid-19, cuando ella regresó al país luego de vivir unos años en Argentina y Brasil.

A la par, también creó Rulos Social, la contraparte que se centra en acciones sociales y culturales en favor de las personas afrodescendientes, poblaciones que históricamente han sido víctimas de discriminación tanto por su color de piel como por su aspecto físico. Son miles de personas en Venezuela en este grupo: 181.144 venezolanos se reconocieron como afrodescendiente y 755.626 dijeron reconocerse como negro/negra, según los últimos datos oficiales disponibles.

Rulos de Venezuela surgió “en vista de las necesidades de la comunidad venezolana sobre todo rizada o afrodescendiente”, dice Paulette. Su iniciativa va desde el amor propia hasta la higiene.

“Un discurso principalmente de higiene, identidad, amor propio y cuidado del cabello texturizado en todas sus categorías… sobre todo a las niñas, a las mamás, saber cuál es su tipo de cabello y entonces qué significa bello o un cabello bello para su realidad”, explica Paulette.

Así, Rulos es un negocio estético, pero también un proyecto social que la ha llevado a ayudar a cientos de personas en los últimos años.

“He ido a más de ocho comunidades, hemos atendido en estas jornadas sociales unas 300 o 400 personas”, señala. “El foco siempre ha sido el amor propio, la identidad y todo lo que conlleva tener un cabello rizado como venezolano, como mujeres, hombres, como latinos, como afrodescendientes y todas esas capas. Y luego que aprendieran a cuidarlo. Aquí en la costa (de Venezuela), sobre todo, hay muchos problemas capilares, muchos prejuicios, mucha discriminación estética”.

La idea de ayudar nació luego de los terremotos que azotaron Venezuela. Paulette dice que “lo primero que pensé fue: ‘me voy a los refugios’”.

“Conozco cómo es en ese tipo de espacios donde hay muchos niños juntos, donde no están las condiciones idóneas, cuáles son los problemas capilares que se están necesitando”, añade.

No se dirigió enseguida a los refugios. Decidió esperar varios días, mientras autoridades y rescatistas llevaban a cabo labores de búsqueda para salvar personas atrapadas bajo los escombros.

Los días pasaron. Los hospitales comenzaron a llenarse de heridos. Y entonces las necesidades de ayuda se multiplicaron. Es ahí cuando Rulos de Venezuela decide comenzar su labor.

Antes de ir a un refugio, dice Paulette, surgió la oportunidad de ayudar en hospitales. El primero que visitó junto al equipo de Rulos y más estilistas independientes que se sumaron al apoyo fue el Hospital General Nacional Dr. Miguel Pérez Carreño.

Al principio, Paulette y su equipo sumaban ocho personas para apoyar con las labores de higiene, pero después se integraron más, llegando a juntar decenas de voluntarios.

“Sesenta y seis estilistas list@s para ayudar. Lo que empezó como una iniciativa de pocas se convirtió en un batallón de amor para los que más nos necesitan. Y sí, resultó ser realmente útil y necesario, más de lo que nosotros mismos pensamos”, escribió Rulos de Venezuela en un video en Instagram que se hizo viral con más de 40.000 reacciones y miles más de compartidos.

En el video se puede observar a Paulette y más estilistas realizando lavados de cabello a pacientes en el hospital Pérez Carreño.

“Lavamos, afeitamos, cortamos, peinamos y desenredamos cuanto pudimos”, narró Paulette en el video.

Las personas agradecían y se les notaba cambio de ánimo. Rulos de Venezuela recuerda que, mientras le cortaban el cabello, una dijo: “Gracias, se me olvidó el dolor por un momento”. Otra, entre risas, bromeaba con sus compañeros pacientes del hospital: “Ahora sí que venga la tele para que te entreviste”.

Contrario a lo que se podría pensar, añade Paulette, en los hospitales hacía falta mucho apoyo, sobre todo en momentos en que los centros de salud estaban saturados. El personal de enfermería y los doctores se encontraban ocupados con las cuestiones más críticas de salud, por lo que las labores de higiene de los pacientes se descuidaron. Muchos de ellos no se pueden valer por sí mismos debido a las lesiones sufridas en los terremotos, así que no tienen la posibilidad de cuidarse el cabello.

“Ya había pasado una semana del terremoto y la gente todavía tenía escombros en la cabeza, había personas con movilidad reducida que realmente solo podían girar el cuello a la izquierda o la derecha en la camilla. Entonces, ¿cómo le lavan la cabeza si no se puede sentar, si no se puede recostar, si no pueden inclinar la camilla? Personas que tienen el cabello muy enredado”, dice en entrevista.

Paulette destacó el trabajo que están haciendo porque, debido a la saturación en hospitales o la falta de voluntarios en refugios, a personas con cabello abundante y rizado, en el mejor de los casos, solamente les amarrarían su pelo con un moño, lo que incluso podría traer afectaciones al cuero cabelludo.

Estas tareas de higiene personal tienen que ver también con salud, pero al mismo tiempo es una labor para devolverle la dignidad a la gente.

“Los moños van a ser insufribles, probablemente van a tener que pasar tijeras, el cabello se va a resecar muchísimo y, como mujeres y hombres que nos gusta estar bien estéticamente, luego nos empezamos a sentir sucios, se pierde un poco de dignidad, uno se siente muy mal. No es vanidad, lo único que puedes controlar es tu cuerpo y pierdes el control por completo (en estas situaciones)”, explicó.

La voluntaria venezolana urgió a que se tenga en cuenta el cuidado del cabello, aunque sea uno complejo como el rizado, pues una revisión tardía podría no detectar heridas en la cabeza.

“Había chicas que (antes de los terremotos) tenían extensiones, tenían sus grapas, y ahora tenían una o dos semanas con el cabello así todo enredado, con esas grapas absorbiendo tierra, escombros, sintiendo no solamente la falta de higiene, sino sintiendo ahí esos cuerpos extraños que son incómodos y que son desagradables”, dijo.

Luego de la ayuda en el hospital y ya con decenas de voluntarios apoyando en centros de salud, Paulette se trasladó a refugios para expandir la labor a las personas damnificadas por los terremotos, que se cuentan por miles al igual que los fallecidos y heridos.

Entre los refugios que ha visitado desde entonces, está uno en Naiguatá, en el estado de La Guaira —el más devastado por los terremotos—, y otro en Baruta, en el Distrito Metropolitano de Caracas.

La voluntaria asegura que cada refugio vive una realidad “completamente diferente”, describiendo la situación en el refugio de Niaguatá como “crítica”, con niños expuestos en las calles, problemas de higiene como piojos y casos trágicos en los que algunos perdieron a sus seres queridos. En contraste, en Baruta vio un refugio organizado dentro de un preescolar que quedó en pie, ubicado dentro de un complejo de edificios que sí sufrieron daños estructurales; en este lugar, además de la buena organización, los niños están reunidos con sus padres, los adultos mayores reciben cuidados adecuados y es limpio, al punto de que Paulette lo calificó como “el más tranquilo que nos ha tocado”.

A pesar de estas realidades contrastantes, Paulette dice que estos refugios y otros más tienen algo en común: la ayuda será necesaria durante meses, sin importar que unos estén mejor organizados que otros.

En el caso de Rulos de Venezuela y los estilistas que se unieron a la causa, han podido salir a apoyar gracias a las donaciones de su comunidad y de la gente en general.

“Han donado lo que han podido como han podido y han hecho todo esto posible. Sin ellas, nada”, expresa Paulette en agradecimiento a la comunidad venezolana.

Ahora, llama a seguir ayudando nuevamente con lo que se pueda. Para su labor de higiene personal, se van a necesitar más lavacabecas, guantes, cubrebocas, cepillos. Todas las donaciones se pueden hacer de manera personal en la tienda de Rulos de Venezuela en Caracas, o ponerse en contacto con ellos en Instagram para coordinar la entrega.

“Creo que nada es suficiente… Es mucha necesidad, son muchas cosas, por ahora más bien estamos arrancando. (La continuidad del apoyo) depende mucho de la organización, del liderazgo y de la visibilización de estas iniciativas”, finaliza Paulette, que ya se está organizando para llegar a más lugares junto a los casi 100 voluntarios que se han sumado al cuidado de la salud capilar como una vía para recuperar la dignidad y la sonrisa en medio de la tragedia.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Record share of kindergartners missed required vaccines last year as Trump executive order takes aim at state mandates

(CNN) — A record share of kindergartners in the United States had an exemption for a required vaccination last school year, as the Trump administration continues to make moves to reduce the number of vaccinations recommended for children.An executive order signed by President Donald Trump last week aims to reshape the federal government’s approach to vaccines. The order offers recommendations to “give parents more information and options” — but the authority to set and enforce vaccine requirements still lies with states, and a growing share are utilizing existing policies that allow exemptions.The administration signaled that it will push states to rework their vaccine requirements to incorporate the new federal guidelines, effectively upending longstanding practices aimed at improving childhood immunization rates. It’s unclear exactly how officials plan to reinforce this, but the Department of Justice, the Department of Education and the Department of Health and Human Services have been directed to tie compliance with federal funding.The new executive order emphasizes the administration’s aim to “maximize parental choices over vaccinations for their children,” specifically noting that states should “provide religious and medical exemptions” to vaccine requirements.All 50 states have their own laws requiring certain vaccines for students to attend school, and all allow students to be exempted from school vaccine requirements for medical reasons. The vast majority of states also allow vaccine exemptions for non-medical reasons, which may be categorized as religious or personal.Utilization of these exemptions is more common than it’s ever been. Data published Monday by the US Centers for Disease Control and Prevention shows that 4.2% of kindergartners had an exemption for at least one required vaccine during the 2025-26 school year.This left about 157,000 new schoolchildren without full coverage for at least one state-mandated vaccine last school year, CDC data shows – nearly 20,000 more than the year before.The share of students with a vaccine exemption is the highest on record and twice as high as it was a decade ago. Last school year, only 0.2% of exemptions were for medical reasons, a share that has held steady for years.Exemptions increased in all but nine states, and nearly half of states report exemptions exceeding 5%, according to the CDC.According to the National Conference of State Legislatures, only four states do not allow exemptions that are not for medical reasons: California, Connecticut, Maine and New York.New York removed the option for religious exemptions for school vaccines in 2019 after measles outbreaks in the state grew to some of the largest the US had seen in decades.The new CDC data shows that the measles-mumps-rubella (MMR) vaccination rate among kindergartners fell only slightly last school year, from 92.5% to 92.4%, but that’s still well below the 95% coverage needed to provide herd immunity and prevent outbreaks.State authority to set vaccine policy has been challenged before but broadly upheld by the US Supreme Court.States are still reviewing the new executive order, but many – including those that follow federal guidance for vaccine policy and those that have broken from federal recommendations – say that it does not require any changes at the state level.“Federal recommendations do not change the requirements in Texas,” the state health department said in an email to CNN.Others responded to the president’s action with a commitment to science-based vaccine policy.“Vaccines are our most effective defense against vaccine-preventable illnesses,” Dr. Puthiery Va, director of the Maine Center for Disease Control and Prevention, said in a statement. “In Maine, vaccines remain available at no cost to eligible children through the Maine CDC’s Immunization Program. Maine’s school and child care immunization requirements remain unchanged by federal actions to date.”Changes to any state vaccine exemption laws would need to be passed by state legislatures, many of which will not meet again until January.But courts can get involved, too. Mississippi started allowing religious exemptions in 2023 after a federal court order, and a move to allow religious exemptions in West Virginia is facing legal challenges. Before these changes, both states were known to have exceptionally high childhood vaccination coverage under some of the strictest laws.Public health experts say that building trust in the safety and effectiveness of vaccines is key to reversing the decline in childhood immunization rates.“If more and more parents choose not to vaccinate their children for non-medical reasons, we will no doubt see a rise in disease outbreaks,” Dr. William Moss, an associate professor with Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, has said.Measles cases in the US have reached a 35-year-high this year, the vast majority of which are in people who have not been vaccinated with the MMR.But the new executive order advises that the MMR be separated into three individual shots — a dramatic change that goes against broad scientific consensus and a suggestion that could raise doubts.States have typically aligned their policies for vaccine requirements with recommendations from the CDC and its Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). But ACIP has undergone sweeping changes under US Department of Health and Human Services Secretary Robert F. Kennedy Jr., and actions by the federal agency and the advisory board to overhaul the childhood vaccine schedule — including a reduction in the number of diseases covered by routine vaccinations — have led many states to break from this longstanding practice.According to KFF, 28 states have announced that they will no longer follow federal vaccine recommendations. Most have indicated that they will instead follow recommendations from the American Academy of Pediatrics, an independent medical association. “For decades, the U.S. childhood immunization schedule was developed through a rigorous scientific process required by law that evaluates the safety and effectiveness of vaccines and how they should be given to patients. This transparent, expert-led process has helped prevent serious diseases, reduce hospitalizations, and save millions of lives,” the Governors Public Health Alliance said in a statement. The coalition includes more than a dozen governors who represent about a third of the US population.“President Trump’s Executive Order directing changes to longstanding federal vaccine recommendations circumvents that process and defies scientific consensus. It also risks causing confusion and endangering our children,” the alliance said.“Parents should know that vaccines currently available in the United States remain available and that the Executive Order does not change that. Governors and state public health leaders hold the power to continue working with healthcare providers, schools, and local health agencies to ensure that parents have access to trusted information and can make informed decisions regarding the health of their children.”The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
Read Next Story